domingo, 15 de septiembre de 2013

LWDIN FRANCO:::COMO ES ARRIBA ES ABAJO


Izquierda Lwdin Franco, derecha Oscar Salamanca




Cristian Marín y Lwdin Franco







Pequeña escultura en la mano de Lorenzo (8 años)














Comentario crítico por Oscar Salamanca

Título: Parque temático de lo humano

La obra de Lwdin Franco usa la cerámica como excusa para explorar conceptos que  intentan definir una naturaleza contemporánea dada en la repetición, el carácter procesual en sitio específico y los montajes geométricos, cuando proyecta perspectivas euclidianas bajo el manto de una homogeneidad superficial, quizá organicista derivada de un diseño constructivo y formas proto-humanas como significado de contramonumento.

El artista nos presenta la multitud como salida inteligente del ocaso de la masa en el momento que decide otorgar reconocimiento a las grandes proporciones de humanos invisibles cuyo trabajo funciona bajo un engranaje superior e impuesto. Con las largas filas de personas modeladas en barro y de pequeñísima proporción, la obra consigue hablarnos de estratigrafías donde se le da vuelta a lo egregio si tenemos en cuenta que ninguno sobresale en esa matriz uniforme. Muy por el contrario el tejido de personas anónimas perfectamente organizadas en formas geometrizantes, permiten colocar su trabajo de paciencia milenaria como un aporte de gran calidad al desarrollo de la cerámica dentro de los lenguajes contemporáneos del arte.

El juego que emprende la obra se inscribe en continuar con la herencia, como lo dijimos antes , del constructivismo latinoamericano cuyos exponentes se encuentran en las obras de Ramírez Villamizar, Edgar Negret, Tarcila Do Amaral y hasta el propio Felipe Noe, quienes a su vez bebieron de Joaquín  Torres García y cuyo resultado más cercanos reconocemos en la obra de Doris Salcedo y Bernardo Salcedo. El trabajo de Franco abre posibilidades para el bagaje del constructivismo propio ( de aquí) si tenemos en cuenta que, de alguna forma, lo trasciende hacia la seducción de una estética propia de lo orgánico.

La geometrización del corpus social maleable frente a las dinámicas explosivas de la sinergia de miles de seres persiguiendo un propósito común, se transforma en forma única y organizada bajo premisas de movimiento elíptico en clave ascendente, pero flexible, como ola de estructuras que van y vienen, pero que siempre mantienen una armonía, un estado de control que convierte a la rigidez pronunciada del dibujo técnico, en situación de asocio constante de fuerzas contundentes de tención y espacios de incomprensible caos dados por la anarquía total de las formas. Tal arte constructivista organicista, elíptico por excelencia, no sólo define una manera del pensamiento latinoamericano, centauro entre cuerpo arquitectónico y cabeza de humo indefinible, sino también una forma de hacer, de performancear con la forma, los colores, los espacios, las técnicas: los artistas latinoamericanos somos perfectamente contradictorios.

Fijémonos en los comentarios sobre la obra de Luís Caballero, en ellos  todo apuntaba a relacionarlo con el tratamiento “esfumativo dramático  del último manierista contorsionista” y el artista simplemente instaba a  despojar de tanta carne la esencia misma de su pintura, es decir, una suerte de líneas y trazados precisos  de cuerpos para favorecer lo abstracto, como quien develara la esencia misma del arte basado en complejidades cromosómicas: Luís no buscaba claros oscuros como tantos profesores miopes quieren hacer ver a estudiantes desinformados, Luís buscaba en las formas permanentes del universo un arte que hablara de majestades lejanas.

A lo lejos el muro líquido de Lwdin Franco ubicado el H 514 de la Facultad de Bellas Artes y Humanidades de la U.T.P, se asemeja a un enjambre compuesto de figuras humanas cuidadosamente organizadas para graficar diseños cargados de armonía podemos decir, musical, pero que al acercarnos, el contra monumento nos indica que la atención recae sobre lo no importante, sobre lo no anunciado, sobre las vidas desconocidas de miles de seres humanos que hemos servido de colchón sobre el cual unos pocos sobresalen y creen representarnos, todo ello enmarcado en una obra que trabaja el sitio de manera específica dentro del entorno académico de un programa de Maestría que ha abierto el espectro de la creación hacia la estética, porque la estética ahora se nos antoja susceptible de información desde orillas tan insospechadas como el individuo mismo.

Evangélico: La manipulación atmosférica siempre ha sido el objeto de dominación y dominio del otro, por ello no se extraña una nueva guerra de la intoxicación a través del terrorismo estético.
Disangélico: un grupo decidido de estudiantes de la Maestría en Estética y Creación expulsan conceptualmente por malos contenidos y actitudes mediocres a imberbes artistas estrato 15 como una actitud de defensa de la calidad y el buen trato en el medio educativo.



miércoles, 4 de septiembre de 2013

CIUDAD HAMBRE::PUEBLO MIEDO:: MANIZALES, COLOMBIA

En el marco de la exposición L’H/ Deci-depu realizada en la Pinacoteca de Bellas Artes de la Universidad de Caldas en Manizales- Colombia, el grupo realizó una propuesta para el proyecto “Muro Líquido”, la cual consistió en generar la participación de públicos, los cuales golpeaban una pared con guantes de boxeo, con el ánimo de estampar  dos conceptos sobre la palabra Manizales previamente dibujada sobre el muro.

Con dos intenciones literarias contundentes cargadas de significado se pone en funcionamiento una maquinaria de traducción que involucra la realización de una obra de arte en sitio específico, el deporte, el trabajo colaborativo y el concepto de gráfica. CIUDAD HAMBRE y PUEBLO MIEDO cada intención representativa construyen un articulado de huellas producidas por los participantes quienes se empoderan en cierta función de superioridad dad por el uso de guantes de boxeo.

Las palabras ensambladas en cada guante han sido trabajadas con la técnica del grabado en linóleo, ya que ella produce una contundencia y claridad que atañe a la fuerza del corte por efecto de gubias y cuchillas.

En la obra se conjugan hábilmente varias nociones que viajan entre el arte, la poesía, la danza, la carga literaria y el deporte.

Tenemos entonces un trabajo de mural que parte de la función aglutinadora del trabajo colaborativo, las personas interactúan en un dialogo con el otro mediado por el muro, el cual soporta la intensidad de cada golpe mientras devuelve en el participante una sensación de distención que activa, no sólo aspectos físicos de su cuerpo, sino elementos de comprensión conceptual en el momento de intentar grabar con fuerza física, tenacidad espiritual y concentración animista una señal de vida comunicativa.

El arte en la presente propuesta de muro líquido, sirve de alguna manera como agente activador poético por la cantidad de revelación de imagen de sublimada que encuentra sentido con el ingrediente de danza ceremonial previa del acontecimiento, esto es, el baile vertiginoso como estrategia de reto y la rivalidad en el momento cuando el impacto, sumado al sonido del golpe le otorga  al significado de la palabra un poder único, que, por su efecto de resonancia, se instala en el siquismo con intención transformadora, mitad deporte de contacto, mitad ritual de iniciación o puerta de encuentro desde un lenguaje de la acción.

El grabado como medio de producción en el arte de nuestro país deviene de su vinculación como sistema de divulgación de ideales y posiciones políticas por lo general adheridas a movimientos de pensamiento reivindicador o de denuncia social. Vimos obras de grabado fuertemente asociados con problemáticas que atañen a las consecuencias de la inserción del poder homogeneizante, la masificación y el consumo. De hecho nuestra idea de revolución bebió y bebe aún de los aportes gráficos de la serigrafía, el linóleo y otras formas de impresión gráfica compartidos por artistas colombianos y extranjeros.

Hay quienes piensan que el grabado político hizo parte de una época reciente pero ya escindida por comportamientos del arte en líneas , incluso divergentes. No obstante lo anterior, creo que el grabado político y de denuncia sigue presente cuando alcanzamos a absorber de lo que él se mantiene vivo y actual: el panfleto.

El panfleto tiene por objeto exponer con imágenes sencillas y concretas un determinado constructo conceptual que se dirige a producir en los públicos un efecto de reacción inmediato y reflexivo en línea de crítica. En mi opinión el arte actual , es decir, el “buen” arte contemporáneo tiende a manifestar una intención política que, viéndolo en perspectiva, asociamos como un nuevo panfleto, quiero decir , un panfleto reinformado, reactualizado.

A la luz de las anteriores apreciaciones, encuentro que golpear un muro con guantes de boxeo donde se han enganchado dos conceptos que necesitan de nuestra energía creativa y física para horadar huellas como mensajes y disparos críticos, representa una obra de arte contextual panfletaria en el formato de una gráfica experimental colombiana.

Evangélico: El grabado en las instituciones de formación artística universitaria parece haber desparecido o perdido el interés como medio de producción ¿cómo se asume el grabado hoy?

Disangélico: El arte de hoy pretendidamente panfletario requiere del grabado como sistema de traducción, así como una vez los artistas y sociedad depositaron en él todas sus esperanzas. 

































ver video en vimeo

ver video en youtube